lunes, 26 de julio de 2010

Resolving Global Warming

SI AL AGUA COMO DERECHO HUMANO
El agua es un tema prioritario: poder disponer de agua y saneamiento básico es una necesidad fundamental en la vida de toda persona. Por primera vez, la posibilidad de que el agua llegue a ser reconocida como derecho humano se debatirá muy pronto en las Naciones Unidas. Las corporaciones transnacionales no deben hacer del agua una mecancía ni pueden pretender ganar millones con ella. Se espera un arduo debate en el seno de la Asamblea General. Poderosos países como Canadá, Australia, Estados Unidos o Gran Bretaña, que se dicen “defensores de derechos humanos”, han estado presionando para evitar que el agua sea reconocida como un derecho humano.

La defensa del agua es además la defensa de la vida, la dignidad y el reconocimiento de los pueblos. Cada ocho segundos muere un niño o niña a causa de enfermedades relacionadas con el agua, que serían prevenibles de tener acceso a agua potable y saneamiento adecuado. En la actualidad, casi dos mil millones de personas viven en áreas de estrés hídrico y tres mil millones no tienen agua corriente en las inmediaciones de sus viviendas. La situación empeora conforme el mundo se queda sin agua limpia.

El derecho humano al agua debería establecerse para que a nadie se le pueda negar el agua para las necesidades básicas de la vida por la falta de posibilidad de pagar. Se trata de prevenir que las corporaciones transnacionales hagan negocios multimillonarios con el agua y de que no adquieran sobre esta derechos sin precedentes, como sucede de manera alarmantemente creciente. Según el presidente boliviano Evo Morales, “el agua no debe ser más un negocio privado, sino un derecho que el Estado da a sus pueblos”. En Bolivia hay una larga tradición de defensa del agua por parte de la población. En opinión del embajador de Bolivia ante la ONU, Sr. Pablo Sólon, “la falta de acceso al agua limpia es la más grande violación a los derechos humanos en el mundo”.

Sería importante que la obligación de los estados a proveer agua en cantidad suficiente, calidad adecuada, accesible y asequible para toda su población quede codificada. Un acuerdo de la ONU serviría de impedimento a quienes pretenden comerciar con el agua y lucrarse con su acaparamiento. Establecería formalmente que el agua es un derecho humano y no una mercancía.

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